Hola, soy Irene, y lo que más me gusta del mundo son las flores secas, escribir poesía y la cerámica (sin orden de preferencias).

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Fotografía: Claudia Bonnín

Creo que lo que hacemos es un reflejo de cómo miramos el mundo. A mi me gusta hacer muchas cosas distintas porque así tengo varias maneras de hablar de lo que me gusta y creo importante, como si hablase en varios idiomas.

Manifesto

– Hablo, desde la profundidad, de las cosas sencillas que me rodean. Ahí encuentro el equilibrio.

Funciono con valores respetuosos y que estén presentes en cada pequeña acción. Pongo sensibilidad a mi relación con lo que nos rodea para crear así un compromiso de cuidado.

– Interés por la medida humana: busco un sentimiento de proximidad y cotidianidad.

– Miro cerca para hablar de cualquier cosa: busco lo pequeño y encuentro el abismo.

– La naturaleza no puede ser de otra manera que siendo sincera y auténtica. Intento vivir y crear lo más acorde con ella. En ella no hay extremos, no hay polos opuestos en tensión: su esencia simplemente es, se mueve –que no evoluciona–, cambia constantemente sin dejar de ser lo que es. Se arruga, se seca y se esconde tras la sombra y vuelve sin miedo. Somos parte de la naturaleza y me gusta observar y crear desde esa conciencia.

– Busco la quietud, el silencio encima del que sopla el viento, lo insípido “que no cansa”.